sábado, 30 de abril de 2011

Una o más caras...

Me pregunto cuantas caras puede una persona mostrar. Yo no sé cuantas muestre yo pero solo sé que una sola no es.

Están esos que el mundo ve sonriendo por doquier, y que al llegar a casa mojan la almohada llorando hasta el amanecer, porque el mundo solo ve su gracia sin ver que su corazón esta hundido hasta la pata. Es fácil disfrutar de los demás, ¿No?.

Están los tiernos que reparten amor al mundo entero, sin pedir nada a cambio, y que al llegar a casa suelen ser más solitarios que una flor de otoño en verano. Es fácil recibir un abrazo y no devolverlo con el mismo entusiasmo, ¿No?. Ya nadie sabe el significado de un abrazo.

Están los amargados, los odiosos y los molestosos, los que el mundo pocas veces soporta, los que no miden el daño, los que tienen todo a su alrededor y no les importa si hieren o no. Es fácil no apreciar las cosas buenas que la vida te da, ¿No?.

Y pensando en cuantas caras puede una persona tener, me di cuenta de que solo escribi las que yo suelo tener, pero como muchos también yo suelo tener una o más caras.

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